En los Países Bajos se está extendiendo rápidamente un nuevo tipo de estafa. Delincuentes que se hacen pasar por policías engañan a ancianos para que les entreguen sus objetos de valor. El año pasado hubo más de 8.300 casos, 15 veces más que el año anterior. Este delito no sólo quita dinero, sino que rompe la confianza. ¿Qué está pasando y cómo podemos detenerlo?
Todo empieza con una llamada telefónica. El estafador se hace pasar por un agente de policía y advierte a la persona que llama -por lo general, una persona mayor de 70 años- de que los ladrones están atacando su zona. Puede decir algo así como: "Hemos encontrado una lista de nombres y su dirección está en ella".
Para ganarse la confianza, utilizan datos personales comprados en Internet. A veces, incluso mencionan el nombre de un familiar, asegurando que han hablado con él. Luego viene el verdadero truco: le dicen a la víctima que les entregue sus joyas, dinero en efectivo u otros objetos de valor para mantenerlos a salvo.
Cuando llega el estafador, aparenta serlo. Pueden llevar una chaqueta que parece un uniforme de policía, con placas falsas. En algunos casos, incluso envían a jóvenes adolescentes a recoger la mercancía, lo que dificulta el rastreo hasta los autores intelectuales.
Estas estafas dejan a las víctimas conmocionadas y desconsoladas. Una mujer de 83 años entregó sus objetos de valor, sólo para que el estafador le dijera: "Todavía llevas un bonito collar y tu anillo de boda. Dámelos también".
El daño no es sólo económico. Muchas víctimas se sienten avergonzadas y pierden la confianza en los demás, incluso en los policías de verdad. Eso dificulta el trabajo de las autoridades.
La policía holandesa está trabajando duro para acabar con estas estafas. Ha detenido a cientos de personas, incluidas las que dirigen los locutorios donde los estafadores hacen sus llamadas falsas. Pero el problema es grave y no es fácil atrapar a los responsables.
Para ayudar a prevenir estos delitos, la policía se centra en la educación. Celebra reuniones, difunde información en las redes sociales y comparte consejos como:
Los familiares pueden marcar la diferencia. Hable con sus parientes mayores sobre estas estafas y sobre lo que deben tener en cuenta. Recuérdeles que deben mostrarse escépticos ante las llamadas o visitas inesperadas, y asegúreles que no pasa nada por decir que no o volver a comprobarlo.
Una de las peores cosas de estas estafas es cómo dañan la confianza. Estos delincuentes despiertan sospechas entre los agentes de policía. Pero hay esperanza. Gracias a una mayor concienciación y a los esfuerzos de la comunidad, la gente denuncia estas estafas con más frecuencia, y la policía está haciendo progresos.
Las falsas estafas policiales demuestran hasta dónde son capaces de llegar los delincuentes para aprovecharse de los demás, especialmente de las personas mayores. Pero si nos mantenemos informados, somos precavidos y nos apoyamos mutuamente, podemos dificultar mucho el éxito de estas estafas. Si usted o alguien que conoce es víctima de una estafa, no se quede callado: denúncielo. Cada denuncia ayuda a proteger a otras personas y nos acerca más a detener definitivamente a estos estafadores.